domingo, 31 de diciembre de 2017

EL CÍRCULO DE LOS MILAGROS

Hace mucho tiempo que no escribo en este blog  de variado calado en cuanto a temática y ecléctico en cuanto a huir de extremismos o dogmatismos de índole educativo. Por relajar mi sistema cerebral  y no ser monotemático, he alternado mis reflexiones en el blog con  "El asesino renacentista de las cuatro calles", libro a día de hoy inconcluso de facto y mente,  pero que espera ansioso nuevas entregas sinópticas por distintos rincones mirobrigenses hasta verse convertido en una historia cargada de fantasía, humor, misterio y aventura alocada en el Ciudad Rodrigo de 1910 y 1911. Quién sabe si no se convertirá algún día en un libro de tirada efímera para ser regalado entre amigos benévolos que no sean especialmente crueles con mis escasas dotes literarias.
Pero ahora quiero escribir sobre educación desde mi experiencia. (Este es el punto crítico para que el lector decida seguir adelante con la lectura  o invertir su tiempo en otras cuestiones que no me incumben)
Las reflexiones educativas nacen de una experiencia que te va guiando por un camino que consideras adecuado o de sentido común pero que, como es de suponer, no a  todo el mundo convence.
He dejado pasar un tiempo prudencial para describir y reflexionar sobre la experiencia vivida en el CEIP Miguel Íscar de Valladolid durante el curso 2016/17 pues el tiempo te hace mantener equidistancia y pragmatismo, sin apasionamientos, pero sostenido por un punto de inflexión que te marca profesionalmente para toda la vida. Así pues comenzamos esta entrega por capítulos, no sé si dos, tres o cuatro. Lo que dé de si mi memoria y mis archivos digitales. Y ya puestos, quizás pueda ayudar a docentes que trabajan en centros de características similares.
 
LOS COMIENZOS
 
Entre la disposición por mi parte, la recomendación por otra, y el ofrecimiento por vía administrativa acepto el "reto", de manera eventual en espera de un cambio de destino y de Comunidad Autónoma, para ir en comisión de servicios al CEIP Miguel Íscar de Valladolid. Después de 10 cursos en la dirección de un Centro de Formación de Profesores (CFIE de Ciudad Rodrigo) pensé que era una gran oportunidad  poner en valor todo lo teorizado ( y aprendido) con respeto a: metodologías activas, TIC en el aprendizaje, educación emocional, neuroeducación, currículo interdisciplinar-competencial y todo ese compendio de oferta que los Centros de Formación ofrecen para la mejora y actualización docente. La inversión que la administración hace con estos servicios debe cosechar sus frutos. Si no, en buena lógica, deberían desaparecer de manera inmediata.
Las circunstancias del Centro eran singulares: la mayor parte del profesorado que conformaban el claustro no estarían durante el curso16/17 y la ubicación del Colegio está en un barrio donde mayoritariamente la población es de etnia gitana, lo que significa que los alumnos  serían de dicha etnia. En este caso todos los alumnos del colegio eran gitanos. "Si no de qué iba a estar yo allí de director"- como me dijo un colega de cargo, en un comentario sutil pero cargado de significación hiriente- Pero tenía razón: si no de qué iba a estar yo allí.
Pero cuando crees que todos los condicionantes te hacen suponer que será un año complejo para afrontar retos de este tipo y  no sabes si  serás capaz de conseguirlo, se produce el primer milagro en el CEIP Miguel Íscar. Se asigna una secretaria docente para el equipo directo y una PTSC a tiempo total que tienen la misma visión global sobre educación y con la misma idea metodológica. No conforme con este milagro, la  fortuna nos deja a la única tutora que quedó del año anterior y que también era de la misma corriente de pensamiento educativo. Y para cerrar el círculo del primer milagro se configura un claustro definitivo con interinos y docentes de concursillo que de forma casi mayoritaria creen firmemente en "otra educación". ¿no es un milagro? Quizás no; realmente hay muchos docentes con  ganas de cambiar la escuela convencional, o tradicional, o llamadlo como queráis, pero sabemos todos de qué hablamos.
Solo una fue mi condición no exenta de riesgos. "Dejadme hacer lo que yo creo que puede funcionar" Desde inspección no solo lo vieron oportuno sino que se apoyó esta propuesta de manera incondicional y se respaldó desde el inicio.
Así pues nos pusimos manos a la obra durante el verano  la secretaria y un servidor para fijar las líneas metodológicas que queríamos para el Centro.
  • Agrupamientos flexibles en función de competencias curriculares. No solo no contemplamos el desdoble sino que buscamos agrupamientos que permitieran mayor interacción para proporcionar aprendizajes cooperativos.
  • Dos profesores por aula  aprovechando estos agrupamientos. PT y AL trabajarían también dentro del aula mayormente. Compensatoria , el que escribe, también dentro del aula, pero con algunas horas semanales para, con pequeños grupos, trabajar la competencia Matemática y TIC.
  • Formar, por parte del PTSC, a dos alumnos mediadores en la resolución de conflictos.
  • Seleccionar horas semanales para realizar Proyectos (ABP) teniendo claro que serían proyectos interdisciplinares y trabajando todas las competencias.
  • Encontrar en el fichismo un tiempo de rutina de trabajo medido pero que no ocupara la mayor carga lectiva ya que nos generaba pocas expectativas de aprendizaje. Sin embargo ineludible e inapelable para fomentar la responsabilidad y un momento de concentración individual.
  • Llevar al aula momentos de relajación (llamadlo mindfulness o como queráis) en Ed física, que era quien estaba especializada en el tema.
  • Rescatar los mini portátiles de RED XXI y ponerlos en marcha junto con los tres dispositivos móviles del colegio.
  • Utlizar Class Dojo todo el claustro como herramienta de refuerzo en habilidades y  aspectos de mejora.
  • No usar libro de texto más que como recurso para localizar información o trabajar algunas secuencias de aprendizaje. Daba igual la editorial y el año; lo que se encontrara en la biblioteca.
  • Estructurar por rincones grupos interactivos para desarrollar el pensamiento lógico y la conciencia fonológica, utilizando incluso alguna herramienta de gamificación. (aprendizaje silencioso)
Evidentemente había muchos más aspectos en nuestro proyecto pero lo mejor sería empezar por lo que pudiéramos dominar y que no quedara en una declaración de intenciones. Pero algo más había que hacer: había que eliminar una imagen denostada, un estigma de centro catalogado como conflictivo. En definitiva, había que empezar de cero e ignorar lo que hubiera pasado anteriormente. Sino sería imposible  afrontar el reto. Y por encima de todo tener presente que son niños con el instinto natural que la curiosidad les da: aprender y vivir en un entorno de  buena convivencia. "Mejoremos el autoconcepto y bienestar de los alumnos para crear un entorno de felicidad y aprendizaje activo" Ahí es nada.
CEIP MIGUEL ISCAR

continuará...


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